Acto II

La taberna de Lillas Pastia. Ya pasaron varios meses. Zuniga le dijo a Carmen que la sentencia de José terminaba ese día. El torero Escamillo entró al bar, y por la ovación del público, cantó la Canción del Torero, “Votre toast je peux vous le rendre” (para tu salud yo tomo con placer). El se impresionó al ver a Carmen, y ella al verlo a el, pero Carmen todavía tenía a José en su mente. Es tarde en la taberna. Los contrabandistas El Dancairo y El Remendado querían a Carmen, Frasquita y Mercedes para ayudar a escapar a los contrabandistas esa noche usaron su encanto para distraer a la patrulla costeras de sus tareas. Carmen no se iba a ir prefería esperar a José. Los contrabandista dijeron, bien, tal ves el se quiera unir al plan. Ellos la dejaron y se fueron. José llego, y Carmen comenzó a bailar para el. Desde el cuartel sonó la trompeta para volver a sus habitaciones. José estaba obligado a obedecer, y Carmen lo acusó de preferir más sus obligaciones que su amor a ella. El tomó la flor de su camisa que ella le había dado y canto sobre su amor por ella en la Canción de la Flor “La Fleur que to m´avais jetee” (la flor que me una ves me diste). La puerta se abrió y Zuniga entro como una ráfaga, esperando encontrar a Carmen sola. El y José discutieron muy seriamente, después sacaron las espadas. Los contrabandistas interrumpieron la pelea y se llevaron a Zuniga como prisionero. Ya que era insubordinado para su capitán, para decir lo que sea, José no tuvo más remedio que seguir a Carmen por los pasillos más remotos de la ciudad.





0 comentarios: